24.1.16

Mejor tú que yo

El individuo muy a gusto consigo mismo y con sus adicciones se rebela contra el pacto que jamás firmó incumpliendo su parte y usufructuando, porque se lo merece, la contraria. Y todo le resbala si él no está afectado de un modo directo y muy pocas cosas alcanzan tal estatus a decir de su miope razón. El individuo se dice apolítico como si en su burbuja nada de esa enfermedad comunitaria pudiese penetrar; se dice asocial como si los demás fuesen un cuerpo huésped que temporalmente usar y formasen un conglomerado sospechoso; se dice amoral porque declina toda responsabilidad al carecer de posibilidades o atributos y por lo tanto verse muy obligado a esto o lo otro sin más... Pero eso sí, sabe quejarse de todo y cada cosa, de las que él no sabría hacer mejor y de las que sí pero no se pone, ni propone, y de todos los que hacen algo, los que lo hacen por interés propio y los que lo hacen por el interés común, en especial si todo demuestra que son más capaces que él, o por eso precisamente.

9.1.16

Víctimas

Si se ha logrado en verdad construir una comunidad, será político todo lo que sea asunto de la misma, todo lo público, o nada lo será. Aunque, tal vez, no sea tan interesante discernir qué cosa podemos o no calificar así como determinar si los medios con que se aborda su discusión y solución lo son. En tal caso, en esa comunidad todo debe abordarse desde la práctica política. No hay excusas ni causas de fuerza mayor que impidan hacerlo así. Si se abandona ese camino se abandona al tiempo la legitimidad y se está fuera. Todo cambio tiene, por lo tanto, que nacer de ese juego, pero ese juego no siempre es moral, más bien tiene reglas laxas que prohíben pocas cosas y dan pie a diversos supuestos dudosos y, a veces, infames (unas cuantas ideas justifican cualquier cosa). Con frecuencia los procesos producen víctimas porque no es siempre posible evitar el conflicto o porque el sistema en su funcionamiento atropella la dignidad de algunos de sus miembros más expuestos.
Al respecto:
Puede que no todas las víctimas sean inocentes (pero todos los verdugos son culpables).
La comunidad debe honrar a todas sus víctimas cualquiera que sea la razón de su destino (y juzgar a todos los verdugos y sus cómplices forma parte de ello).
Las víctimas son héroes, no hay nadie que pueda reclamar con tanta legitimidad tal derecho (deberían vivir para siempre en los cuentos que contamos a nuestros hijos).
(A propósito de J. Alfonso Romero P. Seguín, La hija del txakurra, Libros.com, Madrid, 2015).

7.1.16

Apunte desordenado

Por ejemplo, está muy sobrevalorada, como tantas cosas, la idea de libertad (también la de felicidad, con quien comparte tantos rasgos). Es algo que no se puede tener en verdad allá donde exista cualquier tipo de institución, donde se articule una comunidad la libertad se tambalea. No es de extrañar que se hable de ella, es el espíritu de la ideología que fundamenta nuestro sistema; todo se mide por ella y desde ella, cualquier cosa si es buena tiene que ofrecer, comportar libertad, como si fuese algo dispensable, como si fuese cualidad de mercancía también eso y no ya cosa nuestra de por sí. Lo normal son en cambio los límites, muy densos, que nos rodean, nos envuelven, y hacen de nuestra capacidad de acción algo muy debilitado y mustio; y no es la libertad de los demás, son las circunstancias de la vida humana: imposible solos, con los demás irremediablemente sometidos de algún modo aunque sea a cambio de sentirnos protegidos, dependiendo unos de otros y de los instrumentos que creamos.
Menos se habla de igualdad, por ejemplo (hermana de aquella, esencial muestra de nuestra capacidad para vivir juntos sin menoscabo de ninguna dignidad), o de respeto (creyendo tal vez que comportaba un algo de humillación a una autoridad, se sustituyó por tolerancia), colaboración entre iguales (empresarialmente, tal y como se piensa el mundo hoy día, se habla de trabajo en equipo), discusión- diálogo entre iguales no falaz (para esto no hay sucedáneo contemporáneo, hoy no se discute si no se puede hacer de ello un espectáculo de ofensas)... Hay valores cívicos que hay que recuperar yendo al fondo de las cosas y los conflictos y excluyendo frases hechas, tópicos y necedades varias que llenan el discurso mediático, tan popular, tan inútil, tan adormecedor de posibilidades.

Matrix

Hay una realidad creada en la que damos por bueno vivir, a la que nos sometemos y contribuimos. Matrix existe como espejismo que nos deslum...