25.2.16

Actualidad (no poder elegir)

La actualidad, esa suerte del aquí y ahora, es una comedia de mala calidad asaltada a menudo por lo trágico. Todo lo asumimos como si fuera "normal" sin caer en la cuenta –o sí, pero sin que ello traiga consecuencias– de que tal cosa no existe, que sus márgenes contienen una estructura interesada que asumimos sin más. Si no es real la normalidad no será irreal su opuesto y, por lo tanto, el espacio en que nos movemos, en cualquier sentido, será a la postre mucho más amplio de lo que pueda parecer. Pero hay rincones que nunca transitamos... cuando elegimos no tenemos presentes todas las opciones.
Volvamos a la actualidad, la rutinaria y necia actualidad del ayer y el hoy, y reparemos por ejemplo en la política –queriendo referirnos a ese jueguecillo fatuo al que asistimos desde hace un tiempo–. ¿Qué argumentos son comunes en ese ámbito?, ninguno; no es necesario argumentar, o lo que es lo mismo, el argumento se ha sustituido por un eslogan que repetido el suficiente número de veces se trasforma en asunto veraz, y sobre él se construye un relato, un cuento infantil, que tendríamos que ignorar (que es a lo que induce su imbecilidad) pero que, por aturdimiento, solemos tratar como si fuese tesis digna de ser pensada o sopesada. Los ejemplo de tales disparates llenarían páginas aunque no tantas como se llenan escribiendo "juiciosamente" acerca de ellos. La excusa para perpetuar este pasatiempo es vieja, tópica y falaz: tenemos lo que merecemos; sin embargo, cuando parece que merecemos otra cosa seguimos teniendo exactamente lo mismo.

22.2.16

Ventajas tácticas

En la situación política actual a Podemos todo le irá bien. Ofrece al PSOE un pacto de gobierno envenenado que lo situaría en un lugar central en el poder. Saben que probablemente no será aceptado, pero aún así (o precisamente así) cumple su función: anonadar a los socialistas e impulsarlos hacia la derecha de donde es imposible que lo que obtengan sea positivo. Es una arrogancia medida, táctica y rupturista, pensada para la presión y el desplazamiento del PSOE de su lugar, de la izquierda, del progresismo y las políticas sociales..., para ocuparlo. Entonces: si hay acuerdo con el PSOE, Podemos gana, accede al gobierno en posición ventajosa; si hay acuerdo por la derecha, Podemos gana también, si no de inmediato (aunque quedaría como única oposición fuerte por la izquierda, y eso es una gran ventaja estratégica), con seguridad sí en una elecciones futuras, no lejanas, donde se presentaría como única opción progresista; y, si no hay investidura, y vamos a unas nuevas elecciones, tendrá argumentos de sobra para que no le vaya mal tampoco.

20.2.16

Estado del bienestar (obviedad)

Todos hablan de él y pocos lo defienden. La política debe buscar el modo para satisfacer las necesidades de todos, el bien común. El estado del bienestar es la frontera mínima de la paz social en el sistema profundamente injusto en que vivimos, que se fundamenta en el uso del hombre, su explotación, la búsqueda de beneficio a cualquier precio... El estado del bienestar se fundamenta en el gasto social, el impuesto equitativo y los servicios públicos. Hoy hay mucho interés en que ese gasto aparezca como el responsable de la deuda pública, se insiste en que es derroche y lleva a la bancarrota de los estados. Cómo va a ser derroche repartir, favorecer que se pueda tener seguridad y una vida digna, una educación pública con recursos y una sanidad universal. El gasto social se recorta para reducir la deuda y la deuda crece porque es el resultado de la mala gestión, la corrupción de los gestores y la especulación de los mercados.  Y detrás de cada cosa hay un hombre o un grupo de hombres enriqueciéndose y esforzándose en que todo siga igual.
Esto lo sabemos todos y todas, y aún así caemos en la trampa de creer que un gobierno que fomente el gasto público nos llevará al desastre. El miedo, los estado rehenes de los mercados, la crisis permanente, los partidos como fines en sí mismo y no medios para la acción política, etc..., es lo normal, no hay otra posibilidad y plantearlo es radical y genera inestabilidad.

19.2.16

Zugzwang

En la situación política actual el PSOE (y especialmente su líder) solo puede perder, haga lo que haga le llevará al desastre y todo esfuerzo solo servirá, en el mejor de los casos, para minimizar la profundidad del mismo. Si consigue ser investido con el apoyo de Ciudadanos y la abstención del PP (muy remota posibilidad, que supondría cambios notables en esa formación), tendría muy difícil poder gobernar y lo haría habiendo girado dolorosamente a la derecha, tanto que ni vestirlo como altura de miras o responsabilidad, le libraría del desgaste en próximas elecciones. Si pacta con Podemos, la cosa no iría mejor, sería aceptar un duro acuerdo que produciría un gran malestar entre los dirigentes del partido. No hacer nada, no soluciona el asunto, lo empeora también: unas nuevas elecciones en verano taerían probablemente debate interno en el peor momento y, si aguanta el cantidato, en el mejor de los casos, podrían suponer para los socialistas solo un resultado similar al de diciembre y volver a situarlos en la imposibilidad de esto o de lo otro. En todas las situaciones, el PSOE verá muy comprometido poder mantenenerse en ese espacio político de "centro-izquierda-progresista-reformista", resultado de un intento burdo y electoralista de personalizar un ámbito ideológico como quien reserva una butaca con la gabardina.

14.2.16

Apunte sobre lo político


Cuando la actualidad se ocupa de ETA, dos posturas parecen querer resumir todo lo que se puede decir al respecto: una, la que considera todo separatismo un correlato de la violencia, la ilegalidad y la barbarie terrorista, y otra, la que considera todo eso un asunto político. Se simplifica y confunden las cosas, interesadamente, el problema con las soluciones. El cuestión territorial del estado español es un asunto político, los modos con que se ha pretendido solucionar no siempre lo han sido. El Plan Ibarretxe y el proceso catalán son ejemplos de soluciones políticas, acertadas o no, útiles o no, al borde de la legalidad o no. El terrorismo y la represión son ejemplos de lo contrario, de la violencia, y por lo tanto, en una democracia, son ilegítimas, pero ese carácter no se extiende a la idea que las originó. Decía H. Arendt, donde irrumpe la violencia termina lo político, porque este es diálogo y aquella silencio. Y luego están las víctimas, las que sufren más cuando se mezcla todo, las que pueden ser usadas para esto y para lo otro sin cuidado en lugar de honrarlas y recordarlas, todas, vengan de donde vengan, porque son siempre fruto de un error, del fin de la política y la irrupción del silencio.

Matrix

Hay una realidad creada en la que damos por bueno vivir, a la que nos sometemos y contribuimos. Matrix existe como espejismo que nos deslum...