29.4.09

Motivo decorativo

Sobre esa mesa, sólo a título decorativo, hubo durante un tiempo un urna-hucha transparente llena de gusanos de seda lustrosos y atigrados que no dejaban de comer de izquierda a derecha hojas de morera hasta que las hojas desaparecían y sólo restaban ramas deshojadas bajo las que se tendían impacientes acechando los pasos del proveedor.
Murieron de hambre cuando él los descuidó.
Devolvimos la urna-hucha a las autoridades.

20.4.09

Ahora

Después de tanto y tanto, hemos llegado a ser ya sólo mera herramienta de nuestra ambición.

1.4.09

F. poeta (París, década de los 20)

Durante un tiempo F. se abuhardilló al viejo estilo para escribir un volumen de poesía con el que incorporarse a la antología universal del noble arte de la métrica. Dada su afición a los idomas, F. había logrado adquirir léxico y estructuras gramaticales de dieciséis lenguas modernas y tres antiguas (tres cursos en la Pontificia de Salamanca, filología trilíngüe, le desanimaron y disuadieron a la postre de seguir interesándose en las lenguas muertas, no obstante, su griego daba para levantar hexámetros dactílicos con razonable gracia y exactitud, su latín y hebreo brillaba más en prosa sin embargo).
Decidió: si tenía que ser en idioma moderno no podía ser otro que alemán. Llegó así a escribir un millar de versos, en tres noches fugaces, de tema heroico pero no le gustó el resultado. Se pasó al húngaro, buscando limar la aspereza germana, y compuso un texto de extensión y motivo semejante que guardó también en un cajón. Cambió de papel y esbozó un largo poema dramático sobre el mudable carácter de un obrero ambicioso en los orígenes de la revolución industrial en un poblado a las afueras de Londres, en inglés por supuesto; el borrador no presentaba tachadura ni enmienda y terminó en el cajón debajo de los anteriores. Se pasó al francés y quiso glosar en dos mil versos de rima libre la amargura de una prostituta en tiempos de la guerra francoprusiana, el manuscrito le resultó afeminado y alimentó la chimenea. Mientras ardía, F. dibujó distraído una paloma en un papel crema con sueltos trazos negros, como aquellas que Picasso regalaba a los pescadores en el puerto, y el dichoso ave voló.
Desde entonces, F. detesta el arte en cualquiera de sus afectadas formas y le niega el valor de consuelo o entretenimiento en las largas horas de sus largos días.
F. cree que eso que llaman arte carece de los rasgos de la vida y no corre en el sentido de ésta, ni paralelo a ella siquiera. Es una actividad que implica quedarse ahí, girar en la noria, en la rueda necia que dicen los budistas.
F. quiere ascender y sólo a veces, por vanidad, cae en la trampa del arte, un instante y a otra cosa.

Matrix

Hay una realidad creada en la que damos por bueno vivir, a la que nos sometemos y contribuimos. Matrix existe como espejismo que nos deslum...