21.5.13

La versión de Tyler

"Deseaba respirar humo.
Los pájaros y los ciervos son un lujo estúpido; todos los peces deberían flotar muertos.
Deseaba incendiar el Louvre; volver a esculpir las esculturas de Fidias del Partenón con una almádena y limpiarme el culo con la Mona Lisa. Así es mi mundo hoy en día.
Mi mundo, el mío, y todos los antepasados están muertos.
Fue aquella mañana, durante el desayuno, cuando Tyler inventó el Proyecto Estragos.
Queríamos arrasar la historia y liberar al mundo de ella.
Mientras desayunábamos en la casa de Paper Street, Tyler me dijo que me imaginara plantando rábanos y patatas sobre el césped del hoyo decimoquinto de un campo de golf abandonado.
Cazarás alces en los bosques húmedos del cañón cercano a las ruinas del Rockefeller Center y encontrarás almejas enterradas junto a los cuarenta y cinco grados de inclinación de la Aguja Espacial. Pintaremos en los rascacielos gigantescas caras totémicas y amuletos antropomórficos con rostros de duendes, y todas las noches, lo que haya quedado de la humanidad se refugiará en los zoos vacíos y se encerrará en las jaulas para protegerse de los osos, pumas y lobos que se pasean de noche mientras les vigilan por entre los barrotes.
—El reciclado y los límites de velocidad son una chorrada —dijo Tyler—. Es como dejar de fumar en el lecho de muerte.
El Proyecto Estragos salvará al mundo. Una glaciación cultural. Una Edad Media provocada. El Proyecto Estragos obligará a la humanidad a hibernar y a entrar en remisión hasta que la Tierra se haya
recuperado.
—Justifica la anarquía —dice Tyler—. Imagínatelo.
Igual que el club de lucha hace con oficinistas y leguleyos, el Proyecto Estragos destruirá la civilización para que podamos hacer de la Tierra un mundo mejor.
—Imagínate —dijo Tyler— cazando alces junto a los escaparates de unos grandes almacenes en cuyos pasillos malolientes se pudren en las perchas vestidos y fracs. Llevarás vestiduras de cuero que te durarán toda la vida y escalarás la Sears Tower por enredaderas tan gruesas como tu muñeca. Escalarás la bóveda de un bosque uliginoso donde la atmósfera estará tan limpia que verás figuras diminutas majando maíz y poniendo a secar tiras de carne de venado bajo el sol de agosto en el área de descanso de una autopista abandonada.
Aquél era el objetivo del Proyecto Estragos, dijo Tyler: la destrucción completa e inmediata de la civilización".
Palahniuk, Ch., El Club de la lucha (Fight Club), 1996 (Traducción de Pedro González del Campo, p. 99.

17.5.13

Aportación al Diálogo que ya no se puede posponer

"La actual forma de la economía, la economía de mercado capitalista, ha creado un peligroso escenario de crisis: burbujas económicas, desempleo, repartos desiguales, crisis climáticas y de energía, hambruna, crisis de consumo, de identidad y de la democracia.
Todas estas crisis están relacionadas entre sí, tienen una raíz común, que no es otra que el incentivo central de nuestro sistema económico: la ambición por el beneficio y la competencia. Esta motivación esencial potencia un comportamiento egoísta y desaprensivo, permite que las relaciones entre las personas fracasen y pone en peligro la paz espiritual, social y ecológica".
Felber, Ch. La economía del bien común (Die Gemeinwohl-Ökonomie), 2010 (traducción Silvia Yusta), del prólogo a la 1ª edición.

«Cooperar, ayudar a otros, que gobierne la equidad, son motivaciones básicas que se encuentran de forma global y ancladas biológicamente en el ser humano. Este modelo aparece a lo largo de todas las culturas.»
Bauer (2011), p. 39.

7.5.13

Estas botas son mis botas

Hace meses que no sé nada de F. Sus últimas noticias venían en el envés de una postal desde algún lugar en los Alpes Centrales. Una breve nota escrita de su puño y letra, firme aquel y poco elegante, por apresurada, ésta; a lápiz incomprensiblemente y, por lo tanto muy brumosa, casi ilegible. Hablaba de sus botas, sobre todo de ellas, que sometidas a largas caminatas por senderos escarpados, arrastradas por las pedrizas glaciares, expuestas a las recias heladas de las laderas de umbría, se habían cuarteado irremisiblemente y descosido por su lateral izquierdo debajo del mullido que protege el tobillo. Sus botas se desmoronaban, envejecían y él, después de darle muchas vueltas, decidió entregarlas a un zapatero que se demoró en su arreglo un par de días en los que F. hubo de calzar un par de zapatillas de cuadros que por fortuna halló abandonadas en el umbral de una casa de dos plantas (de no haberse dado ese feliz hallazgo tendría que haber esperado descalzo). Nada satisfecho con el trabajo, se negó F. a pagar ni un florín por él, a lo que el zapatero respondió guardando las botas en un arcón y aduciendo que no había lugar a queja ya que dado su calamitoso estado había hecho lo que había podido. F. no supo si se refería a su propio estado o al del calzado pero no añadió más, renunció a discutir otros pormenores pero no a sus botas: volvió de noche, se coló en el taller, se las llevó del arcón y dejó en su lugar las zapatillas, y luego siguió su camino.

Matrix

Hay una realidad creada en la que damos por bueno vivir, a la que nos sometemos y contribuimos. Matrix existe como espejismo que nos deslum...