31.1.09

Nada nunca

F. entró en el edificio como si fuera un hospital, sin detenerse ante la fachada, accedió al vestíbulo, encaró la escalera y ascendió omitiendo los escalones impares; cruzó descansillos oscuros y descansillos con luz sucia de bombilla vieja, encontró suciedad aquí y allá, goteada, adherida. No bajó el ritmo a pesar del dolor de piernas. Rompió a sudar a media ascensión, ya entraba claridad del exterior a través de la claraboya: ese detalle le estimuló.
Desde que llegara a Londres había buscado un edificio así, lo divisó desde la lejanía la tarde anterior al salir de la Tate G., lo vio a lo lejos, con el sol detrás, le pareció idóneo pero no tan alto.
Ahora comenzaba a marearse por tener que hacer siempre los mismos gestos, y al mismo lado, subir, y girar a la derecha, derecha, subir y girar a la derecha, derecha, subir... No olía a nada, ni oía otra cosa que sus respiración, ni sentía más que un palpitar intenso cuando llegó arriba y empujó la puerta de la azotea y saltó fuera como quien sale de un hospital. La tarde era fría, venía un atardecer brumoso y sereno. Ruido lejano del tráfico, humedad, Londres... él allí solo. Se acercó a la balaustrada, espantó a un par de palomas con un grito largo, grave y doloroso que le hizo toser. Fumó. F. adora los ejercicios estéticos efímeros e íntimos. Volvió a la calle por el mismo camino, las palomas regresaron, allí no había pasado nada, nunca.

27.1.09

Camino

Camino, crujen las suelas de mis zapatos, saludo, canto en voz baja, ahora que otros, allá o acá, lloran algún muerto, un desamor, una ofensa, caen en la cuenta de su malísima salud, enloquecen, inauguran un odio, un resquemor, se sienten timados...
La verdad de aquí, en algún lugar será vulgar mentira sin matices.
Los rayos de sol tienen grados de inclinación infinitamente divisibles.
Voy al lugar del que vine cuando me fui.
El lenguaje construye mundos, vidas, mi paseo por ejemplo.

20.1.09

Pessoa, lo divino y la inteligencia (respuesta)

Pessoa dice que podemos adorar a dios, aunque en su formulación tradicional, monoteísta e interesada, sea más que improbable, pero no adorar a la humanidad, al hombre, no mejor que cualquier otro animal, ni más digno (al fin y al cabo ¿qué nos hace mejores?, una cualidad: la inteligencia, nos parece rasgo divino y sólo es evolutivo, como las púas del erizo o la velocidad del guepardo).
Los cultos antiguos son fantasía, animales/dioses, dioses/animales, fantasía de inteligencia confusa, en cierto modo, endiosada, hacemos y deshacemos, creamos y destruimos...
El hombre se cree dios, pero un dios pequeño y algo ignorante (consciente de sus limitaciones). Es poderoso pero sabe que no es omnisciente, y que no domina todo, que es efímero, que muere, desaparece. Suple esa la debilidad con sus creaciones (como dices tú), con su afán de conocimiento, con su esfuerzo en la destrucción y el dominio de la Naturaleza. Pero al hombre le basta una mirada a su alrededor para comprender que está de paso, que sólo es algo más, poderoso pero sólo algo más, en Todo Esto. Se admira y se asombra ante la inmensidad y ahí surge en verdad lo divino en el sentido no religioso sino filosófico, ahí ya no es el hombre el fin, ni lo fundamental, sino un elemento más en el Todo, si acaso capaz de hacer conjeturas sobre ello, de participar conscientemente en Ello, pero nada más.
Admitir esto es quitarse de encima responsabilidades. Decía Juan Ramón "yo me iré y seguirán los pájaros cantando", los Pájaros, los Otros Hombres, Todo lo eterno, lo que sea, quedará, pero no Yo (quizá mi hijo, mi novela, aquel poema, mis árboles, yo en el recuerdo de alguien..., sólo eso, al menos eso, pero no yo).
Entonces, ¿qué utilidad puede tener la inteligencia que no sea cualidad del enfermo de saberse enfermo, del necio de saberse necio y del mortal de saberse mortal, y, acaso, capacidad para engañarnos a veces y creer entonces todo lo contrario?

19.1.09

Lo Divino

"Es el hombre quien crea a dios a imagen y semejanza de sus necesidades y carencias, encarna éste la proyección imaginativa de esa necesidad connatural a su esencia". (Fon, http://joseromeropseguin.blogia.com/ fragmento de una carta).
Jenófanes decía que si un cuadrúpedo imaginase/necesitase dioses, estos serían cuadrúpedos. Dice que Dios es el Uno, eterno, inconmensurable, perfecto, esférico, "el que todo oye, el que todo ve, el que todo sabe".
En general, los griegos dicen que lo divino, no dios, es lo inabarcable, lo infinito, lo eterno. Dicen que el hombre es mortal y sin embargo es grande puesto que puede conocer lo divino: la Naturaleza, el Todo. El hombre intuye regularidades, caminos, principios, nexos, observa y se asombra ante lo eterno, el kósmos, y busca explicaciones y las expone para su pública, política, discusión.
El hombre asombrado, maravillado, inaugura la filosofía y el rechazo al mito.

14.1.09

Enfermedad

Si un escritor os dice que una vez oyó de un tipo que tenía como única dedicación, a la que toda otra se subordinaba, la de recolectar ácaros y que, entre las mínimas normas que se dio como márgenes de dicha actividad, estaba la de sólo admitir como dignos de recolección los ácaros que formaban colonias libres y que, por lo tanto, no se podía aumentar el almacén de los mismos con aquellos forzados a abandonar las alfombras dispersas por el suelo de las seis habitaciones de su casa, traídas por su abuelo materno del Líbano luminoso anterior a la guerra, ni de otros lugares semejantes, y que la intención de este tipo, que no era la suya una tarea baladí, era rellenar un almohadón de lino con lo recolectado y dormir sobre él en la idea de que habría de ser más ligero soporte para su cabeza que el de plumón de eider, a su entender, algo áspero y sólido, miente puesto que nadie le contó nada, ni él lo oyó de boca de nadie, sino que es asunto inventado sólo para hacerse considerar e, incluso, querer por gente a la no ha llegado, ni llegará, a tratar ni a conocer.
Del mismo modo que se nombró al enfermo, debería nombrarse también su enfermedad.

13.1.09

Theoría (lo evidente)

Cualquier hombre, animal político en el sentido aristótelico, carece de libertad. Ningún sistema puede permitirla porque en su misma naturaleza está el limitarla, coartarla, reducirla. La ley es límite, es celda. El contrato pide sometimiento a cambio de seguridad, y lo aceptamos. Si esto es obvio por qué la cantidad de libertad que permite a quienes lo sufren o disfrutan es medida de valor común de nuestros juicios sobre cualquier sistema político, especialmente los ajenos, los denostados, los desconocidos.
El hombre nace libre: gran estupidez, tópico vacío y falso.
El hombre nace indefenso, el sistema lo defiende y lo moldea, lo hace idéntico a los demás, lo clona.
Sin embargo, nada puede someter a un hombre vuelto hacia sí, limitado a sus cosas, ensimismado. Es libre como un dios o un demonio el hombre que no necesita, que sabe prescindir, que no espera.

9.1.09

Heráclito

El lógos es lo común y el hombre se pierde en lo particular. La ley universal, inmanente, es la discordia. Todo fluye y se agita. La realidad unificadora que subyace a ese fluir eterno y necesario nunca fue lo divino, sino yo, nosotros: los ciegos y los que ven, en la misma proporción.

Matrix

Hay una realidad creada en la que damos por bueno vivir, a la que nos sometemos y contribuimos. Matrix existe como espejismo que nos deslum...