26.11.09

Suposiciones

La sociedad crea el mundo, define lo real y lo irreal, el bien y su contrario. El individuo, que no nace libre ni no-libre, sino desnudo, va construyendo su vida en ese mundo anhelando la libertad e igualdad posibles en una sociedad justa y autónoma, que un día irrumpirá. Amanecerá entonces un mundo espléndido.
La suposiciones pueden hacerse a voluntad pero son imposibles (dice Aristóteles). Tal vez, en este caso, sólo improbabilisimas (digo yo).

23.11.09

Pipas

Todos los escritores acaban refiriéndose a aquellos objetos cuya presencia es imprescindible a la hora de ponerse a escribir: cuadernos, rollo de papel de fax, hojas de este o aquel gramaje de tal o cual tono, estilográficas, bolígrafos inoxcrom, bic..., grafitos de todo pelaje, olivettis, ordenadores, una pinza para el pelo, un abrigo de lana, una boina sin la cual... y, por supuesto, tabaco..., desfilan por los diarios íntimos de los escritores como utillaje del ritual.
Por mi parte, hablaré de mis pipas: tengo una de espuma de mar fabricada en Turquía que se va tostando como corresponde a medida que escribo. Por cierto, qué sitio tal bello es Saint Maló bajo la lluvia.

12.11.09

Perseguir a F.

La mañana del 4 de noviembre F. no dejaba de mirar atrás, sentía que lo seguían, que lo observaban. Se había levantado hecho un manojo de nervios y en la calle las cosas no mejoraron: caminaba inquieto como si estuvise en el punto de mira de un arma de largo alcance, buscaba esquinas que doblar, quebrar a cada paso su trayectoria, borrar el rastro... Tomó el metro, se mezcló con grupos de jóvenes que cruzaban Londres (un río con infinitos afluentes) hacia el barrio de Candem. Con la espalda apoyada en la puerta, F. encaró valiente a sus compañeros de viaje, escrudriñando sus gestos, penetrándolos, esperando la mueca que delatase a quien lo importunaba.
Ya en superficie, había dejado de llover y asomaba un sol débil pero prometedor. En lo alto de la escalera, F. giró a la izquierda y se perdió por la acera de la derecha, simuló interés en esto y aquello, fumó docenas de cigarrillos, hizo cola vigilante en tres Starbucks, en una librería compró un compendio de escritos de Marx y Engels y una edición ajada de Principios de las Riquezas de las Naciones... Luego se le ocurrió imitar a sus perseguidores (no podía tratarse sólo de uno, ya lo habría decubierto), eligió a un varón caucásico dolicocéfalo tatuado y lo fue siguiendo a razonable distancia. Le gustó la ocurrencia, sintió una satisfacción especial cuando notó en su víctima los síntomas de su misma enfermedad. Después de aquello, no tardó F. en darse cuenta de que, en realidad, el caucásico y él sólo eran dos eslabones consecutivos de una larga, casi infinita, cadena de seguidores-seguidos y seguidos-seguidores, que nadie aquella mañana ya soleada del 4 de noviembre en el mercado de Candem estaba solo.
F. perdió al caucásico cuando se detuvo para probarse un par de camisetas, una blanca y otra roja, ambas con idéntico estampado pero absolutamente diferentes.

6.11.09

Individuo

El individuo es la unidad mínima de división en las sociedades contemporáneas. Se recorta sobre un fondo de individuos que pueblan el mundo global del fin de la historia. Es multilocal, hipernecio por su apego a los dogmas tecnológicos y los cachivaches, poderoso diente diminuto del engranaje que ostenta aquellas pobres condecoraciones que La Bruyère atribuía al cortesano, "es dueño de sus gestos, de sus ojos y de su expresión; es profundo e impenetrable; disimula sus malas intenciones, sonríe a sus enemigos, reprime su estado de ánimo, oculta sus pasiones, desmiente a su corazón y actúa contra sus sentimientos".
El individuo está solo y no sabe volver atrás. Su voluntad se agota en poco-ser, dependencia, confusión, medicamentos...
Diestro y seguro al juzgar e imponer, cae cuando se le interpela y lo alcanzan sus definiciones.

Matrix

Hay una realidad creada en la que damos por bueno vivir, a la que nos sometemos y contribuimos. Matrix existe como espejismo que nos deslum...