24.6.09

Mundo y sujeto (Schopenhauer)

¿Cómo nos va a resultar confortable, sencillo, acogedor vivir en un mundo en que cualquier cosa que sueltes cae, que nada permanece en su lugar aunque tal sea su voluntad, en el que incluso el ancla se mueve, en el que nosotros mismos necesitamos apoyarnos en los objetos para no acabar en el abismo?
Y en este ámbito mudable yo no soy escritor, soy sujeto capaz de representación. El universo no es objeto sino para mí, motor de la percepción que lo percibe (y, a veces, lo describe, a su modo, no se pierda de vista que es un ente subjetivo).
Por lo tanto, el mundo es un enigma al que me encadeno mientras confíe en poder hallarle solución.

22.6.09

Sin título

Por su lado, los animales suponen, sin que nada les haya nunca obligado a suponer lo contrario, que la única especie no inteligente de la Naturaleza es el hombre.

17.6.09

Diecinueve años

Se sentó en la silla de lona y cuando lo hizo ya se imaginó escribiendo este fragmento en su cuadernito nuevo (y supo también que llamaría al cuaderno cuadernito porque el camarero era bonaerense y proclive al diminuteo), pidió un cafelito con hielo (¿solito con hielo?, sí por favor), sacó del bolsillo el bic, dos paquetes de clinex y abrió el cuaderno.
Pensó: tal día como hoy murió papá, hace diecinueve años (y quiso escribirlo así, con letra, para notar el paso del tiempo, para verlo largo, diecinueve años, ocupando media línea de letra tendida hacia la derecha), pensó (y lo que pensaba lo escribía, claro): y yo he llegado a la mitad de mi vida, como Dante, sin saber cómo y creyó que por ahí se iba a volver circunspecto, pero no, le trajeron el cafelito, lo endulzó y dejó de escribir unos segundos dando vueltas a dos ideas, algo ingratas, que lo sonrojaban: una, que todavía no había terminado el cuaderno viejo y no sabía qué hacer con este texto que sería anterior a los posteriores que habrían de rematar el cuaderno viejo (alteración de fechas que jamás se había permitido en los diecinueve años que llevaba llenando cuadernitos más o menos regularmente), y dos, que se había puesto a escribir allí, al sol, sólo porque su hermana le había preguntado en un mail ¿sueles escribir en lugares públicos, en bares, museos, parques...?, y quería tener un motivo para responderle: sí, naturalmente que sí.

14.6.09

Confusión de F.

F. cree que el lenguaje se interpone entre la realidad realidad y nosotros. La palabra mar, pequeña, ridícula, imprecisa, se planta ante él y oculta el océano.
Si F. dejó de hablar durante un año y medio fue por el intento, experimento infructuoso, de acallar no el lenguaje oral, que evidentemente acalló, sino por silenciar y borrar la imagen de las palabras que, en cualquier idioma, presentes como una infección, empañaban los objetos que F. deseaba contemplar: pertinaces, esos amontonamientos de letras, lo distraían y le obligaban a nombrar en lugar de ver, a detenerse en el concepto y no en objeto, a considerar de memoria objetos que, contradigamos a Platón, en ningún lugar tienen existencia real.
El enemigo de F., creemos algunos, no es el lenguaje sino el pensamiento, pero él lo ignora: atento a las palabras confunde todas las cosas, también aquellas que lo envenenan.

1.6.09

Filosofía según Lledó

En el segundo párrafo de la página 20 del excelente El Epicureísmo (Taurus, 2003), Emilio LLedó escribe: "La filosofía tiene que consistir en un ejercicio múltiple de humanización y libertad. Humanización quiere decir conciencia de los límites reales de la vida, reconocimiento del carácter corporal de la existencia y reflexión inmendiata y audaz sobre la estructura misma del hecho humano. Libertad quiere decir desarraigo de los aquellos nudos ideológicos, mitos, ritos religioso, prejuicios culturales, interpretaciones tradicionales, aposentadas sin crítica en el lenguaje y transmitidas inercialmente en la Paideía y en los usos sociales". ¡Qué lejos estamos creyéndonos tan cerca!

Matrix

Hay una realidad creada en la que damos por bueno vivir, a la que nos sometemos y contribuimos. Matrix existe como espejismo que nos deslum...