El valor de la crítica

La crítica al sistema no es, ni mucho menos, una pérdida de tiempo; al contrario, es un ganar tiempo, un vehículo eficaz para sustentarlo y alentar sus desórdenes, la garantía de su necesidad (a pesar de todo). El sistema no merece reflexión crítica alguna sino solo silencio. Situarlo como objeto de reflexión presupone que tal modelo de organización pueda modificarse en algo para ser útil o mejorar o hacerse digno o alcanza un estado de estabilidad suficiente, y estas son posibilidades de las que el modelo carece. El sistema no merece ser repensado, ni apuntalado, ni sopesado, solo su absoluta y simple erradicación.

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