"I found that what I had desired all my life was not to live -if what others are doing is called living- but to express myself".
(H. Miller, Tropic of Capricorn).

2.2.12

Enfermos

Tropiezo muy a menudo con individuos que se presentan a sí mismos como enfermos. Que hacen ostentación de su dolencia. Úlceras, neuralgias, terribles jaquecas, insolubles e irreversibles alteraciones... Sus debilidades les valen para definirse, sus males congénitos o recientemente adquiridos les confieren individualidad. No es lo que han logrado, lo que son, lo que hacen por los demás, el asiento de su orgullo sino las afecciones que el destino, o la casualidad, les obligan a sufrir... Citan listas de medicamentos, nombran especialistas, rememoran los momentos en que estuvieron al borde de la muerte como un soldado los riesgos del combate. Carecen del mínimo pudor cuando describen los detalles de sus molestias ante un extraño con el que conversan unos instantes. Suelen responder al "¿qué tal?", retórico, con un "mal, etc...". Cuentan todo lo que precisamente un enfermo callaría.

2 c:

RgR dijo...

El reflejo de grandes carencias personales, afectivas, etc, pueden estar, tras la interpretación del papel que narras. Me da la impresión de que la verdadera enfermedad que puede padecer un "triste" de este tipo, es mucho más grave, que todas las que va narrando a diestro y siniestro.
Saludos, amigo!

Antonio Romero Seguín dijo...

Sí, de acuerdo. Todos reclamamos algo de atención, unos de un modo y otros de otro. Lo que me asombra es la absoluta falta de pudor a la hora de airear esas intimidades...
Un abrazo