"I found that what I had desired all my life was not to live -if what others are doing is called living- but to express myself".
(H. Miller, Tropic of Capricorn).

5.2.12

Contar las cuentas del collar en lugar de ponérselo

Hoy, sin ir más lejos, un tipo como yo se despierta a eso de la 9 y 20 minutos de la mañana y se queda mirando al techo: un artesonado de madera de esos que siempre esconden alguna novedad entre grietas, nudos y manchas de barniz (puedes pasarte horas imaginando formas, como bajo un cielo nuboso o una noche estrellada). El tipo se despereza y da en pensar -no porque se haya despertado meditabundo, reflexivo o pesimista, sino precisamente por lo contrario-, y pensando tropieza con esta frase: "pasa el tiempo y siempre la misma sensación de provisionalidad: llegará el día en que el tiempo se detenga y yo seré el que siempre he buscado ser y estaré donde siempre he deseado estar...". La infantil ocurrencia le hace reír y lo haría de buena gana, a carcajadas, pero no quiere despertar a quien duerme a su lado...
Me confesó que hoy el café de siempre le supo como nunca.

2 c:

José Alfonso Romero P.Seguín dijo...

La vida al fin, no es sino la suma de todas las desatenciones que no exige la atención que de nosotros demanda todo cuanto nos rodea.
Nos debemos a demasiadas causas que no son las nuestras, a excesivas vidas que nos son las nuestra, nos debemos y por ello al final siempre nos faltamos.
La lucidez es sinónimo de anonimato.
Recibe un fraternal abrazo.

Antonio Romero Seguín dijo...

Estupenda reflexión. Y de ese "faltarnos" nos consuela creer que habrá un día en pagaremos todas las deudas. Entretanto pasan los días fugaces de una vida sin encalar...
Un abrazo