El mundo no es de los hombres solos, ni de las sociedades, ni de los estado siquiera, el mundo todo es de las
Iglesias, y éstas difieren unas de otras sólo en la singular naturaleza del dios al que dicen servir, que no es más que un pretexto para servirse a sí mismas y mejor contener a sus files, a todos nosotros, que las admitimos como ineludibles (resulta imposible no pertenecer al menos a una, involuntariamente).
2 c:
Resulta imposible mantenerse al margen, en efecto. Como prueba, le deseo unos felices días de Natividad asó como todos los demás.
Muchas gracias. Lo mismo le deseo a usted y a los suyos.
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