[Se desmantela el estado del bienestar.]
[El capital no se dispersa, se concentra cada vez más.]
Restan dos grupos de actores en la escena social: unos pocos poderosos con claros y compartidos objetivos, y una muchedumbre de transeúntes sin ellos.
Presentan estos últimos diversos grados de sometimiento: unos claman por la supervivencia, otros fácilmente supervivientes caen esclavos del ansia que se traduce en diferentes modos de infantil adicción.
Pudiera darse el caso de que naciese en ellos alguna especie de consciencia de grupo (al modo de la antigua conciencia de clase), de miseria grupal, y termine por salir a la calle la masa indignada, -pacíficamente claro, guardando las formas por supuesto (somos seres cargados de razón, al fin y al cabo)-, y solicite por favor les sea entregada la cabeza de esos que han ido medrando con su ruina y su idiocia...
Será difícil, dicen los expertos. Pero si ocurre, ni el ejército (algo voluble en estos casos puesto que sus componentes son también masa), ni los medios de comunicación (idem), podrán frenar tan fenomenal e infrecuente corriente y el mundo tendrá que rehacerse desde los cimientos como ya otras veces se hizo.
2 c:
La razón es destructiva en la medida que no es razón sino indignación, como tú muy bien señalas una suerte de desesperanza que clama por una solución que ha de estar en sus manos, no en la manos del primero que nos arengue con cierta gracia y el natural desdén.
Levantémonos rebeldes y no sólo indignados, plenos y no mermados, capaces y no incapaces, poderosos, al fin, en nuestras posibilidades.
No va a haber revolución porque aún no hay rebeldía sino sumisión, porque no buscamos la libertad a que nos aboca nuestra responsabilidad sino el paternalismo y en él la figura que provee y también la que despoja, pero que nos permite seguir teniendo alguien a quien culpar.
La culpa es de todos, el que el dolor sea de muchos no nos da la razón y no lo hace porque no la hay, el mundo es injusto porque la injusticia no ha sido en algún momento, quizá aún lo es, seguro que sí, útil.
Tu reflexión al respecto es nítida como la luz de un día de Sol, y es por ello cruda, y es por ello digna y rebelde.
Debería sonar en la calle el discurso de Chaplin en el Gran Dictador y no la charanga de Torrente…
Recibe un fraternal abrazo.
Inteligente reflexión Fon, como siempre. Tu lucidez activa conciencias. La idignación da en efecto sólo para el primer empujón, parece que está aquí, a ver como sigue.
Un fuerte abrazo.
Publicar un comentario en la entrada