Tengo que hacerme con un cuaderno para llenarlo cada día con unas palabras. Como hacía antes, cuando cualquiera me valía: los blocs de dibujo en cuarta, las libretas escolares, las agendas del año anterior, los dietarios, los libros de asiento... en todos escribía, ninguno terminaba.
Cambiar de cuaderno era llenar la vida como lo es comenzar un nuevo libro o escribir las primeras líneas de una historia.
Deberíamos poder comenzar a escribir en un cuaderno nuevo cada día, leer un nuevo libro cada día, esbozar una nueva historia cada día, y terminarlo todo, no dejar cabos sueltos.
Se precisa: editar novelas de unas pocas hojas, fabricar cuadernos de un par de páginas, imaginar historias de personajes sin futuro...
"Ya todo está inventado", dijo aquel a aquel otro, sin pretensión alguna de originalidad.
1 c:
Lo inmenso es siempre nuevo y finito, como tus palabras, como tus ideas, como tu sabiduría, de ella esas ganas con hechuras de diamante en el centelleo de una existencia que no cabe en nuestros deseos porque no hemos aprendido a aquilatarlos debidamente. Cuadernos de dos páginas, novelas de unas pocas hojas, historias que sean sólo presente, para ser de verdad honestas.
Magnífico pensamiento.
Recibe un fraternal saludo.
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