Esto, eso, aquello

Os diré algo de lo que veo desde detrás de esta mesa de despacho en la que apoyo los codos: nada y todo al tiempo si pestañeo, en el instante de la ilimitada oscuridad, en el pliegue del abismo, en la frontera y límite al que tendemos sin alcanzarlo nunca como somos sino que lo alcanzamos no siendo ya. Veo la muerte, la puta muerte que no tiene prisa por entrar en la vida.

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